martes 26 de febrero de 2008
¡CAMINA CON NOSOTROS!
Uno sólo tiene que echar un vistazo a la prensa para darse cuenta, si lee con atención y después reflexiona sobre lo leído, de que los “ciudadanos” -como acostumbran a llamarnos los políticos- cada día que pasa, sentimos y sufrimos la crisis en nuestros bolsillos, éstos cada vez con el agujero más grande y el dinero no nos llega para nada.
La sabiduría de la gente sencilla de la calle es manifiesta y aun sin tener idea de economía financiera ni nada que se le parezca, también se da cuenta de lo encogido que es su salario y es entonces cuando se indigna de la situación en la que vive, bajo el yugo del actual sistema liberal capitalista, que en nada pone remedio para solucionar; pues sólo tenemos que escuchar las palabras tranquilizadoras de los miembros del gobierno (hoy autodefinido como gobierno de España) para respirar con tranquilidad y seguir disfrutando de las rebajas, fútbol, toros, carreras de coches y demás deportes de elite representados por unos deportistas que ganan millones de euros mientras el resto de trabajadores nos conformamos con ser mileuristas , o incluso menos que eso.
Ésto es sólo el retrato de una parte de la situación de la clase trabajadora, cada día más asfixiada por las hipotecas y créditos personales, todo ello presentado como el mejor de los mundos y llevan razón; por que este mundo es un mundo artificial, un matrix nada virtual, una jaula de loros. Sólo queda que mires, busques ojeando a tu alrededor, y verás que hay salida; sí ,una salida….. Verás gente caminando, con una iniciativa al frente de la marcha, gente que alza su voz para pedir justicia social, para pedir una vivienda digna, un trabajo seguro para siempre, una distribución coherente de la riqueza y todo lo que es justo para vivir dignamente en comunidad con el resto de connacionales.
Camina con nosotros, alza tu voz; porque hay otra forma de hacer las cosas. Así sea.
martes 19 de febrero de 2008
La 'Gran Albania' festeja la independencia en Bruselas
El espectacular despliegue de manifestantes vestidos de rojo y negro, como la bandera albanesa, o de jóvenes con el pelo y la cara pintados de esos colores, sorprende, sobre todo porque los dos millones de habitantes del pequeño país balcánico tienen casi imposible la salida legal de la región, ya que la UE es muy estricta a la hora de conceder visados. "¡Somos 100.000!", exclama Rahim, un sesentón, junto a su rubísima hija, que le fotografía mientras él sostiene un escudo albanés.
Al principio, Rahim se presenta como kosovar, pero, después, resulta ser de Tirana, y aclara: "Somos tantos, entre albaneses de Kosovo, de Macedonia y de Albania".
La “Gran Albania” festeja con el apoyo de algunos belgas, que también han sacado sus banderas
bilingües para reivindicar lo contrario del objeto de la alegría kosovar en su divorcio oficial de Serbia -los bruselenses defienden en sus pancartas la unidad de su país, marcado por la tensión perenne entre francófonos y neerlandófonos.Los albano-kosovares y sus simpatizantes han elegido, en cualquier caso, el lugar adecuado para corear el "Independence Day". De esa plaza Schuman saldrá no sólo el personal, sino el dinero que mantendrá su nuevo país durante décadas. Desde 1999, la UE se ha gastado unos 2.000 millones de euros, la mayoría de la Comisión Europea, en la reconstrucción de Kosovo, y desembolsará cientos de miles cada año en cuanto asuma la cogestión del territorio.
Sólo la misión civil de unos 2.000 policías, jueces y otros funcionarios europeos, además de un millar de asistentes locales, costará más de 200 millones en los próximos 16 meses y mantendrá ese nivel de gasto anual durante un tiempo indeterminado. Además, la Comisión desembarcará con nuevos fondos de ayuda: de momento, para 2007-2009, tiene presupuestados otros 200 millones.
Mientras los albaneses cantan y pitan en la plaza, dentro del Justus Lipsius, sede del Consejo, el equipo de Javier Solana, jefe de Política Exterior de la UE, y los directores políticos de los Veintisiete preparan el espaldarazo final al nuevo pseudo-país. Británicos, franceses y alemanes quieren una declaración para mañana, cuando se reúnen los ministros, que incluso subraye la "perspectiva europea" de un Estado que para la mitad de los gobiernos aún no existe.
Pero aunque algunos, como España, tarden meses en enviar esa esperada "nota verbal", la carta que, en argot diplomático, inaugura las relaciones bilaterales con un país, todos aprobarán ya dinero, apoyo y promesas para Kosovo.
lunes 3 de septiembre de 2007
11-S: Los motivos de una guerra
Desde el 11 de setiembre, sin cesar, sobre diarios, periódicos, televisiones públicas y privadas arrecia una propaganda de guerra que, obediente a las órdenes impartidas desde los Estados Unidos, debe convencer a la gente de que existen las fuerzas del Bien, representadas por América y sus aliados, y las del Mal, identificadas con el "terrorismo internacional" del cual el máximo exponente es hoy Osama Bin Laden, el jeque saudí que ha osado desafiar a la Casa Blanca. Obsesiva, martilleante, reiterada hasta la nausea, la campaña sobre el "terrorismo internacional" de marca árabe es una fábula, la enésima, producida por los departamentos de guerra psicológica de los servicios secretos americanos e israelíes que ven la ocasión de destrozar definitivamente toda resistencia árabe a las pretensiones de sus gobiernos de imponer la supremacía israelí en Oriente Medio como garantía de los intereses militares, políticos y económicos de los USA.Las medidas antiterroristas dispuestas por el gobierno italiano, con el apoyo de la oposición, mediante nuevas leyes y la "defensa" de los objetivos "sensibles" confiada a los militares, destinados a dar protección a la Sábana Santa de Turín, monumentos, iglesias, sacristías, pretende reforzar el convencimiento general de que el país está en peligro, amenazado por los "terroristas" del pérfido Osama Bin Laden. Y sin embargo, no es verdad. Italia no ha sido considerada hasta ahora un enemigo por los árabes combatientes por la simple razón de que siendo un enano político y militar, nada grave ha podido cometer contra el Islam. Al contrario, lo cierto es que la historia de la política exterior italiana durante el último siglo ha sido la del apoyo a los árabes en su lucha contra el imperialismo británico e israelita, amparada en la aquiescencia de la Iglesia católica al menos hasta la muerte de Pablo VI. Puede convertirse en un enemigo, y por tanto en un objetivo, desde el momento en el cual el gobierno actual y la oposición (por así decirlo) han emprendido la aberración política de implicar a las fuerzas armadas en la guerra americana contra el Islam, en beneficio también de ese Vaticano que se siente amenazado por la religión islámica. Mientras el itálico enano distribuye a sus soldados en defensa de la estatua de santa Genoveva, se aplica en el mejor modo de lustrarle las botas a Bush e inunda las telepantallas con teleseries y películas de carácter religioso, nosotros asistimos a un capítulo de una guerra iniciada muchos años antes.
A finales del siglo XIX, abatidos por los continuos ataques de los que eran objeto, los judíos rusos comenzaron a buscar una vía de salvación que les llevara a tierras más hospitalarias, lejos de las persecuciones que la Iglesia ortodoxa y el tradicional antisemitismo ruso desencadenaban periódicamente contra ellos. Por centenares de miles, por millones, los judíos rusos abandonaron una tierra hostil para refugiarse en los Estados Unidos (en 1914 se habían establecido allí más de dos millones y medio) y en los dominios británicos. Pero una minoría de judíos decidió que debía volver a la Tierra Prometida, a aquella Palestina que representaba históricamente su tierra de origen. Entre 1883 y 1889, el movimiento Chibbat Zion (Amor por Sión) recaudó fondos para posibilitar el éxodo de los judíos hacia Palestina en una medida muy modesta, hasta el punto de abocar al fracaso al movimiento sionista si en su favor no hubieran intervenido personajes de la alta finanza europea, como el barón Edmond James de Rothschild que, en el mismo período, donó una cantidad equivalente a 1,6 millones de libras esterlinas.
El credo sionista afirmaba que "cualquier hijo de Israel que reconozca que no hay salvación para Israel, a menos que se cree un gobierno en la Tierra de Israel, puede ser admitido" en las asociaciones que poco a poco van proliferando sin obtener, sin embargo, el apoyo más que de una ínfima minoría de judíos. Por lo tanto, la aventura del retorno a Palestina para fundar allí el Estado de Israel, no brotó del sentimiento de un pueblo sino que fue fruto de una fanática visión mesiánica de escasísimos intelectuales israelitas que, fortalecidos por el apoyo de la gran banca judía europea, pusieron en marcha el fatal engranaje de la reconquista, tras dos milenios, de una tierra que ahora pertenecía a los árabes.
En un principio mediante el dinero, adquiriendo un terreno tras otro, una casa tras otra, los judíos comenzaron a crear sus asentamientos estables en Palestina, sin provocar fricciones con la población local. Entre tanto, el 29 de agosto de 1897, en Basilea, fue fundada la organización sionista dirigida por Theodor Herzl, en el transcurso de un congreso en el que participaron cerca de 250 delegados de 24 países. Es el inicio de la tragedia que todavía hoy vivimos. No es el retorno de los judíos a Palestina lo que los sionistas sueñan, es la refundación del Estado de Israel, con la expulsión de los árabes palestinos de sus casas, de sus tierras, expropiación de sus bienes y, si es necesario, la privación de sus vidas para hacer sitio a los judíos que regresen.
La llegada de los judíos a Palestina, su penetración sutil cada vez más y más amplia mediante la adquisición de terrenos siempre más numerosos, comenzó a provocar la reacción de todos los que empezaron a comprender que muy pronto los judíos habrían de sustituir la fuerza del dinero por la fuerza de las armas para obligar a los árabes-palestinos a abandonar su tierra. En marzo de 1911, 150 palestinos remitieron al Parlamento turco un telegrama de protesta por la continua adquisición de terrenos por parte de los judíos. El gobernador turco de Jerusalén, Azmi Bey, admitió que, aun no siendo antisemita e incluso apreciando "la habilidad económica de los judíos", "ninguna nación, ningún gobierno podría abrir los brazos a grupos…que tienen la intención de apoderarse de Palestina, la cual nos pertenece".
La primera guerra mundial modificó los equilibrios de fuerzas en la zona. Siguiendo intereses ajenos al pueblo
palestino, Francia e Inglaterra se dieron cuenta ya en 1916 que el lobby judío en los Estados Unidos era tan fuerte como para conseguir que estos últimos entraran en guerra a su lado contra Alemania, de este modo se consideró oportuno apoyar al movimiento sionista y la fundación de un Estado judío en Palestina. El 2 de noviembre de 1917, vio la luz la llamada "declaración Balfour" que sancionó el reconocimiento oficial de Gran Bretaña de la "creación en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío". Nadie consultó a los árabes, nadie se ocupó de su suerte. La alta finanza judía y el imperialismo británico acordaron simplemente que Palestina debería convertirse en un Estado judío "cuya importancia es mucho más profunda que los deseos y prejuicios de los setecientos mil árabes que viven ahora en ese antiguo país". Fue una sentencia de muerte para el pueblo palestino, de la cual entonces pocos se dieron plenamente cuenta. El 28 de abril de 1930, Menahem Ussishkin, presidente del Fondo nacional judío declaró a la prensa que los demás "habitantes…deben ser evacuados. La región debe ser nuestra. Nuestra
meta es más grande y más noble que el simple respeto de algunos centenares de miles de fellahim [campesinos] árabes". Palabras de desprecio que anuncian lo que sucederá después.
Los acontecimientos políticos europeos, la simpatía de los árabes hacia los regímenes italiano y alemán que veían oponerse al imperialismo británico y de los que esperaban recibir ayuda para su liberación, volvieron a Gran Bretaña menos predispuesta hacia el movimiento sionista y a su pretensión de eliminar a los árabes-palestinos a fin de hacer sitio a un Estado judío. La respuesta fue sangrienta: el 6 de noviembre de 1944, militantes hebreos de la banda Stern asesinaron a lord Moyne, ministro británico residente en Oriente Medio, como consecuencia de la reanudación de las hostilidades contra Inglaterra que el jefe del Irgun Zevai Le´umi, Menahem Begin, había anunciado el 1 de febrero del mismo año. No había concluido aún la segunda guerra mundial, cuando los judíos desencadenaban en Palestina una sangrienta guerra de guerrillas que se proponía como doble objetivo el de obligar a Gran Bretaña a respaldar el nacimiento del Estado judío y a los árabes-palestinos a marcharse por la fuerza, so pena de muerte. Son
páginas olvidadas en las que se ha escrito con la sangre de los pobladores árabes la política de terror aplicada por Ben Gurion, Menahem Begin y por los demás dirigentes judíos hasta alcanzar la meta de la fundación del Estado de Israel.
El 22 de julio de 1946, los hombres del Irgun, dirigidos por el futuro premio Nobel de la paz Menahem Begin, ha
cen saltar por los aires un ala entera del hotel King David de Jerusalén, sede del Mando militar británico, matando a 91 personas, mayoritariamente civiles. El 1 de marzo de 1947, en Tel Aviv, los militantes del Irgun matan a más de 20 soldados británicos, hiriendo a otros 30, en ataques por sorpresa. El 29 de julio de 1947, Menahem Begin manda ahorcar a dos sargentos británicos, que habían sido secuestrados el 12 de julio anterior, y hace colocar explosivos en sus cuerpos, de modo que un oficial inglés cae herido al intentar moverlos. El "Times" de Londres comentará: "La brutalidad nazi no lo hubiera sabido hacer mejor".
La política del terror, ejecutada con feroz determinación por los dirigentes judíos obtiene resultados concretos. Es opinión común de los historiadores que "los métodos draconianos del Irgun, aunque moralmente disc
utibles, fueron decisivos" para obligar a Inglaterra a abandonar a su suerte Palestina. A Inglaterra la sustituyeron los Estados Unidos. No vinculados por pactos, tratados, promesas, lazos históricos con los árabes, los Estados Unidos asumieron en la zona el papel de tutores, financiadores, protectores de los judíos a los cuales garantizó la formación de un Estado a costa de los árabes, lo que se convierte en objetivo primordial de la política de la Casa Blanca. Sin el freno de la presencia británica, antes bien, animados por el apoyo americano, los activistas judíos del Irgun y de otras organizaciones desencadenaron una campaña de atentados contra la población árabe.
En solo dos atentados, el 13 y el 29 de diciembre de 1947, los hombres de Begin mataron a 80 árabes e hirieron a 37. El 30 de diciembre de 1947, lanzaron granadas de mano contra un pequeño grupo de árabes que esperaba el autobús en Haifa, matando a 6 personas e hiriendo a una docena. La reacción árabe, esta vez, provocó la muerte de 39 judíos y las heridas de otros 50, linchados por la masa enfurecida. Fue el pretexto para una masacre, la enésima, contra una aldea árabe. El 31 de diciembre de 1947, la
s escuadras armadas de las formaciones judías penetraron en Bala al-Shaykh y mataron a 60 personas, en su mayoría mujeres y niños. El 4 de enero de 1948, nuevamente militantes judíos hacen estallar un camión lleno de explosivos ante el ayuntamiento de Giaffa, donde tenía su sede el Comité nacional árabe, provocando su derrumbe y la muerte de 26 personas. El 5 de enero de 1948, una incursión contra el hotel Semiramis de Jerusalén, considerado erróneamente sede de los irregulares árabes, acaba con la muerte de 26 civiles inocentes. El 28 de febrero de 1948, un coche-bomba colocado por militantes judíos provoca la muerte de 30 árabes y heridas a otros 70, todos civiles.
También los métodos nos traen a la actualidad. Coches-bomba, camiones repletos de explosivo, casas y hoteles hechos saltar con la gente dentro. Sólo que no fueron los árabes quienes los emplearon los primeros, sino los fundadores del Estado de Israel. Verdad incómoda, pero que no hay que callar. El 9 de abril de 1948, las formaciones judías del Irgun de Begin y del Lhi atacan la aldea árabe de Deir Yassin. "La conquista de la aldea ha sido ejecutada – escribirá en su informe un oficial hebreo – con extrema crueldad. Familias enteras – mujeres, viejos, niños – aniquiladas, y cadáveres apilados…. Algunos prisioneros, incluidos mujeres y niños, transferidos a lugares de detención y allí brutalmente eliminados por sus captores". No se hablaba de todo esto en los motivos por los cuales Menahem Begin, entonces jefe del gobierno israelí, fue distinguido con el premio Nobel de la paz. Occidente ha borrado incluso la memoria de las atrocidades cometidas en nombre de Israel. Los árabes no, no pueden olvidar por la sencilla razón de que siguen muriendo, como entonces, a menudo a manos de los mismos hombres, ayer oficiales del ejército israelí, hoy ministros y jefes de gobierno.
Es el caso de Ariel Sharon, "el oficial israelí que se había convertido en símbolo de la política de la represalia", como escribe un historiador hebreo. ¿Desde hace cuántos años es este hombre símbolo de la represión y del terror para los árabes-palestinos? Al menos desde 1953, cuando fue creada, en el mes de agosto, la Unidad 101, confiada precisamente al mando de Sharon, con una única misión: efectuar incursiones, infiltraciones y represalias. Ariel Sharon ejecutó la primera de ellas contra la aldea de Qibya, en la noche del 14 de octubre, masacrando a 60 habitantes, mujeres y niños incluidos. El 24 de noviembre de 1953, la ONU condenó al gobierno israelí por esta matanza, pero todo siguió como antes y cada uno en su puesto, como Ariel Sharon.
Lo vuelven a encontrar los palestinos en 1982, esta vez como ministro del gobierno Begin. El 16-17 de setiembre, los falangistas cristianos con la complicidad del ejército israelí, entran en los campos de refugiados de Sabra y Shatila, en Líbano: "…la matanza continuó ininterrumpidamente durante más de 30 horas. Los falangistas asesinaron a civiles –individuos y familias enteras- de forma metódica y deliberada. Un niño fue pateado hasta la muerte por un miliciano provisto de botas claveteadas, otros fueron asesinados colgándoles al cuello bombas de mano, otros fueron también violados y descuartizados". Ariel Sharon, ministro de Defensa, podía evitar la masacre. Los servicios secretos israelíes le habían informado con anticipación de todo cuanto los falangistas cristianos estaban preparando. No hizo nada. Peor aún: los militares israelíes lanzaron bengalas luminosas para facilitar la marcha de aproximación de los falangistas cristianos hacia los campos de Sabra y Shatila. Los muertos fueron 900, según estimaciones aproximadas de los propios servicios secretos israelíes, probablemente muchos más. La resonancia de la masacre obligó al gobierno presidido por Menahem Begin a nombrar una comisión de investigación para depurar eventuales responsabilidades israelíes. El 8 de febrero de 1983, la comisión criticó al propio Begin y fue muy dura con Sharon acusándole de no haber "asumido sus deberes". Pero ni siquiera esto bastó para detener su ascensión en el firmamento político israelí. Los muertos de Sabra y Shatila no pesaban sobre la conciencia de Menahem Begin, Simón Peres y de los dirigentes israelíes: ni sobre las de sus aliados americanos y europeos.
El 28 de setiembre del 2000, otra vez Ariel Sharon, de acuerdo con el gobierno israelí, actúa en primera persona paseándose de forma provocadora por la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén. La reacción de los árabes, legítimamente resentidos, dará paso a la segunda Intifada que ha costado en un año la vida a más de 800 palestinos, muchos, demasiados, de ellos niños y adolescentes. Pero para el actual primer ministro israelí esto no cuenta.
El conflicto árabe-israelí está todavía en curso, si bien es el primer y principal motivo de enfrentamiento con el mundo islámico, no es el único. Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos tienen concretas y comprobadas responsabilidades en la explotación de los recursos petrolíferos de la región, cuyo control han adquirido por la fuerza, con golpes de Estado, con gobiernos corruptos. Fueron los Estados Unidos, junto a sus fieles aliados británicos, quienes derrocaron en 1953 al gobierno nacionalista de Mossadeq, culpable de querer nacionalizar la industria petrolífera, para imponer en su lugar un régimen corrupto que tendrá, posteriormente, en el shá Reza Pahlevi su dictador implacable. El proceso de occidentalización impuesto por la política del Shá conlleva una durísima y despiadada represión contra los opositores internos. Pero no existe un gobierno americano o europeo que advierta de la necesidad de intervenir para frenar las constantes violaciones de los derechos humanos perpetradas por Reza Pahlevi y sus hombres. Se lamentarán las democracias occidentales, cuando expulsado por el furor popular el tiránico Shá, ocupe su lugar Jomeini que propiciará el proceso inverso, el de volverse a apropiar de los valores del Islam contra la imposición forzada de la cultura americana.
No será a causa de una fatídica coincidencia que Saddam Hussein, el dictador iraquí alumno por su laicismo de los Estados Unidos, desencadene una guerra de agresión contra Irán, en el curso de la cual utilizará incluso armas químicas. Al final, el balance será de al menos un millón de muertos, que no pesan tanto en la conciencia de Saddam Hussein como sobre la de los regímenes occidentales que fomentaron la guerra para reafirmar sus intereses y detener el proceso de islamización de la región.
La misma lógica perversa se vuelve a encontrar en Argelia. Cuando el Frente de Salvación Islámico venza en las elecciones y adquiera el derecho a gobernar el país, Francia y los países occidentales inducirán a los militares a dar un golpe de Estado, instaurando un régimen militar y reprimiendo ferozmente a los opositores islámicos. Al día de hoy, el precio por mantener a Argelia en la lista de países musulmanes "moderados" y occidentalizados, ronda los 100.000 muertos, cifra por defecto.
Silencio total, también, sobre Egipto y la represión dirigida por el régimen de Mubarak contra los "Hermanos musulmanes". ¿Cuántos muertos? ¿Cuántos encarcelados, cuántos torturados? Nada se sabe. Occidente no critica a sus aliados corruptos, con tal que sean sumisos hacia su política. Prueba de ello es el ocaso de Saddam Hussein que, culpable de haber puesto en entredicho, con la invasión de Kuwait, los equilibrios pro-americanos en la región y los intereses de las sociedades petrolíferas, ha sufrido el ataque de América, la invasión de su territorio y la aplicación de un embargo, para obligar a los iraquíes a derrocarlo. Un embargo total, feroz y despiadado que, en diez años, ha costado la vida al menos a un millón de iraquíes, en su mayoría niños, ancianos, mujeres, muertos por desnutrición y enfermedad. Un millón de muertos para los que nadie pide justicia.
Ahora toca a Afganistán. Han sido los americanos, los saudíes y los pakistaníes los que organizaron el movimiento talibán y les permitieron conquistar casi enteramente Afganistán. La causa del apoyo a los estudiantes coránicos residía en el hecho de que, siendo éstos de filiación sunnita, representaban un obstáculo a la expansión de Irán chiíta en el área. Cálculo no equivocado, porque la represión talibán contra los chiítas afganos ha sido durísima y ha provocado un verdadero éxodo, del que nadie ha hablado nunca prefiriendo poner el acento en la aplicación delirante de las normas coránicas relativas a la mujer.
Hoy, los talibanes son el nuevo enemigo de los Estados Unidos. El "monstruo" al que aniquilar por ser culpable de haber hospedado a Osama Bin Laden, el multimillonario saudí transformado en un enemigo implacable de la alianza israelo-americana. No miente Osama Bin Laden, cuando afirma que la responsabilidad de los ataques a los Estados Unidos el 11 de setiembre recae sobre la "política de América" frente al mundo islámico. ¿Cuántos años hace que Occidente ha dado a los árabes la prueba de que sólo la fuerza cuenta, la del dinero y las armas? ¿Desde cuántos decenios América apoya la política de genocidio dirigida por Israel para afirmar su supremacía en la región? ¿Cuántos golpes de Estado, insurrecciones armadas, represiones despiadadas, guerras ha fomentado la política americana, israelí y occidental en el área medioriental? Tantos son que es imposible enumerarlos todos. Como total ha sido el "olvido" de los medios de comunicación occidentales frente a las tragedias de los pueblos musulmanes. Ningún eco ha llegado jamás de los gritos de los condenados y de los torturados por parte de los regímenes que desempeñaban una política pro-occidental, mucho menos se ha levantado alguna voz contra Israel, único Estado en el mundo en permitir el uso legal, codificado por ley, de la tortura. Ni siquiera esto ha provocado escándalo y removido las conciencias.
De esta amalgama secular de guerras, exterminios de masa, asesinatos, torturas, represión, hambre, explotación, petróleo y cárceles, éxodos bíblicos y desesperación surgen, destacándose sobre los cielos de los Estados Unidos, los aviones que se estrellaron contra el Pentágono y las Torres gemelas de Nueva York. Dentro de estos aviones secuestrados, no volaban solamente 19 combatientes islámicos lanzados al martirio, con su carga de inconscientes pasajeros americanos, porque con ellos estaban los millones de muertos que el Occidente opulento, poderoso y despiadado ha provocado en nombre de sus intereses, de sus religiones, de la afirmación de su poder. Es de un genocidio negado del que surge el ataque del 11 de setiembre de 2001, casi en coincidencia del aniversario de las matanzas de Sabra y Shatila, olvidado igual que sus numerosas víctimas mientras uno de sus responsables es primer ministro del Estado de Israel.
Incluso aquellos que, por su parte, no se sienten capaces de justificar los ataques del 11 de setiembre contra los Estados Unidos, deben comprender por honestidad intelectual que no han sido motivados por una perversa sed de sangre de los "terroristas internacionales"; que la propaganda de guerra, dirigida a hacer olvidar lo que hemos recordado siempre, no debe ofuscar las mentes y torcer el juicio; que el problema no es condenar los bombardeos americanos en Afganistán y a los "terroristas" mediante una elección aparentemente salomónica, sino intervenir sobre las causas que han determinado tales ataques. Y las causas pueden resumirse en una sola: falta de justicia hacia los oprimidos que han visto a sus masacradores elevados, en Occidente, sobre los altares de la política y de la historia mientras que un velo de complicidad se extendía sobre sus delitos. Con las Torres gemelas han caído la certidumbre de la impunidad occidental y americana. Y esto produce miedo, no el inexistente "terrorismo internacional", fórmula utilizada para no reconocer las culpas propias pasadas y presentes.
Los enanos políticos italianos no saben qué idear para apoyar a los Estados Unidos. Ahora se han inventado incluso una delirante manifestación pro-americana, una demostración pública en la cual desfilar por millares tremolando las banderas de los Estados Unidos. Han olvidado que la tragedia italiana de los años setenta lleva el sello de los servicios secretos americanos e israelíes. Una verdad nunca proclamada oficialmente porque la entera clase política italiana, sin excepciones de ningún género, desde los missinos a los comunistas han levantado un valladar para que ésta no emergiera en toda su claridad. La tragedia de Oriente medio ha tocado de lleno a Italia a partir del 10 de junio de 1967, fecha en la que la Unión Soviética rompió sus relaciones diplomáticas con Israel, seguida de todos los países de la Europa del Este, excepto Rumania. El 1 de noviembre de 1967 es nombrado jefe de Estado mayor del Arma de carabineros el coronel Arnaldo Ferrara, hermano de un diputado del Partido Republicano, israelita. Permanecerá en el cargo diez años, los años de las masacres de plaza Fontana, Brescia, Italicus, de la frustrada masacre de Verona, Génova y muchas otras. ¿Coincidencia? Difícil creerlo. Y nadie, político, magistrado, historiador se ha atrevido nunca a responder la pregunta referente a la necesidad de mantener durante diez años en el mando virtual de los carabineros a un simple coronel, convertido sin moverse de la poltrona, en general de división. Cuando los enanos desfilen por Roma, agitando las banderas de los Estados Unidos, que alguno recuerde a los muertos sin justicia de plaza Fontana y de las masacres italianas, por los cuales un día alguien pedirá cuentas, porque la sangre derramada no se olvida, pesa en el recuerdo de los hombres y de los pueblos, en la conciencia de cuantos hoy asisten impotentes a la definitiva prostitución del país ante el rico amo americano.
Deseo de justicia que hoy se defiende, quiérase o no, sobre las montañas de Afganistán. Y mientras el enano feroz alinea a sus soldados en defensa de la estatua de santa Cunegunda y nos bombardea con películas tipo "Marcelino pan y vino", esperando que las futuras generaciones se asemejen a Fini y a Gasparri, yo miro a esas montañas afganas en las cuales, una vez más, hombres armados con solo su valor afrontan al imperio americano en nombre de principios eternos que se llaman libertad, dignidad e independencia.
lunes 27 de agosto de 2007
La canalización de lo NR
Urge canalizar la cosmovisión Nacional Revolucionaria en un movimiento autónomo y definido. Hoy podemos afirmar que no existe una sola organización netamente NR en España que tenga la fuerza, autoridad y voluntad de construir la alternativa, por lo que nos es dado a todos los que lo pretendemos hacerlo de forma prácticamente acéfala, teniendo en cuenta que nuestra autonomía debe ser a nivel doctrinal, organizativo e histórico. Con lo que la única fuente de la que podemos recoger los elementos constitutivos de nuestra línea serían los movimientos Nacional Revolucionarios de antaño.Como primer punto aclaratorio para la canalización de lo NR, cabe destacar que el estilo es un punto sobre el que construir. Es necesario distanciarse de todo aquello que, aun reclamando el título NR, no lo ha sido ni lo es. Lamentablemente, lo NR se ha asociado frecuentemente a organizaciones con fines que, ciertamente, identificaban lo revolucionario con lo delincuente. Transgredir las normas más básicas de convivencia no es revolucionario, es anticomunitario; algo solo permisible en circunstancias especiales que así lo exijan. De lo contrario, se caerá en una marginalidad social -y no solo política- de la que es difícil salir.
Puestos a la labor, ya que disponemos de unas bases ideológicas más o menos asentadas que nos indican cómo lo Nacional Revolucionario es vanguardista, busca un renacimiento cultural, es socialista y es patriota, se impone crear la red social: el conjunto de asociaciones que, amparadas por un único órgano coordinador, formado por todas ellas, divulgue la idea y promueva la acción.
Hace tiempo se habló de la Hoja de Ruta y es una pena que el debate quedara aparcado. Volvemos a insistir en las mismas ideas: resistencia patriótica a nivel local, bloque negro, frente comunitario y, todo ello, coordinado por una mesa o consejo nacional. Debemos tener representación en la vida municipal, laboral, económica, social, cultural, deportiva,… Así se creará una comunidad que, entrando en todos los sectores de la vida diaria, con esa mesa o consejo nacional como punta de lanza de una alternativa real y visible, llegue a copar la organización social en una vía de ruptura.
La propaganda es el único medio de difusión de ideas y esta solo es posible con un respaldo organizativo. Por eso, es necesaria la creación de un órgano de difusión y creación doctrinal que, de forma oficial u oficiosa, aporte la teoría para que esta pueda ser difundida. Creo que este debe ser el punto de partida. Partiendo de ese órgano, con las colaboraciones que desde ella se logren y con la corriente creada en paralelo a ella, sería posible la creación de la estructura asociativa a través de la captación. Hay que dar a conocer nuestra idea y hay que hacerlo sin rodeos, llamando a las cosas como son. Solo dando nuestra visión de los hechos y la solución que pretendemos, de forma abierta y accesible a todo el mundo, se puede crear la corriente de opinión, porque será más fácil identificar las ideas fuerza del movimiento.
viernes 22 de junio de 2007
Devuelvame mis mil euros, Sr. Zapatero
Ya se habrán enterado, y si no se lo digo yo, que la presión fiscal ha aumentado dos puntos durante el reinado en Moncloa de José Luis Rodríguez Zapatero, que ya dice el refrán que las desgracias nunca vienen solas. Pero aquí y ahora no se trata de hablar de la presión fiscal, aunque también, ni de abordar sesudos análisis sobre sus nefastas consecuencias para la actividad económica, ni sobre el efecto crowding out, ni las consecuencias que, grosso modo, tiene para un país esa fea costumbre que se ha convertido en norma de conducta de todo Gobierno que se precie, según la cual las Administraciones Públicas detraen año tras año cada vez más recursos de los bolsillos de los ciudadanos y de la actividad económica privada.
Hoy se trata simplemente de reclamar una deuda. Que no es moco de pavo. Y de poner negro sobre blanco el nombre del deudor, trincón, afanador, ladrón de guante blanco, y exhibir su nombre en plaza pública para vergüenza del personaje, porque haciéndolo así todos tomaremos conciencia de la verdadera importancia del asunto. Copio directamente del discurso de investidura del señor presidente del Gobierno, el 16 de abril de 2004:
"A estos efectos, quiero hacer un pronunciamiento previo: mi Gobierno asume, como criterio que guiará su actuación, el principio de estabilidad presupuestaria. Es un compromiso firme, porque estamos convencidos de que unas cuentas públicas saneadas son requisito imprescindible (...); un compromiso que se completa con otro de igual importancia y expresado con idéntica claridad: el Gobierno no incrementará la presión fiscal global". José Luis Rodríguez Zapatero dixit en el Congreso de los Diputados.
Pues bien, resulta que, según datos del Ministerio de Economía, la presión fiscal en 2003 fue del 33,93% de los 782.531 millones de euros a que ascendió el Producto Interior Bruto (PIB) español. Tomemos ese 33,93% como referencia. Porque sucede que en 2004, las Administraciones Públicas detrajeron un 34,53% de los 840.106 millones de euros a que se elevó el PIB. Ese 0,60% de diferencia equivale a decir que el presidente del Gobierno manirroto y mentiroso que padecemos nos birló en su primer año en Moncloa 5.040,64 millones de euros.
Al año siguiente, es decir, en 2005, la presión fiscal subió hasta el 35,59% de los 905.455 millones de euros a que ascendió el PIB, por lo que el exceso recaudado en ese año fue de 15.030,56 millones de euros. La cosa se agravó en 2006, año en que la presión fiscal volvió a crecer hasta el 36,52% de los 976.189 millones de euros de PIB, con un excedente de recaudación de 25.283,3 millones de euros.
Sumando, que es gerundio, resulta que el señor Zapatero nos debe algo así como 45.354,5 millones de euros que ha sacado de más, en contra de su solemne promesa, metiendo la mano en el bolsillo de particulares y empresas. Si quiere usted deflactar el dato (algo que ya no hace con las tablas del IRPF, cosa que también prometió) hágalo, o haga lo que quiera, pero, euro arriba o euro abajo, este personaje nos debe mil euros a cada uno de los ciudadanos de este país, incluyendo hombres y mujeres, ancianos y niños de pecho, españoles de toda suerte y condición, de todas las ideologías, voten o no a este prodigio de Zapatero remendón que iba a aprender Economía en dos tardes.
De modo que, señor Zapatero, oído cocina, pague usted lo que debe, no se haga el remolón, devuélvanos nuestro dinero o proceda a bajar impuestos en proporción suficiente para amortizar esta deuda. Y no se excuse con que los tributos los pagan personas físicas y jurídicas, porque las personas jurídicas tienen unos accionistas detrás con nombre y apellidos. Cumpla su palabra por una vez, e ingrese en mi cuenta los mil euros que me debe. Me vendrán de perillas para las vacaciones de agosto. De nada.
Y si me admite usted un consejo, no prometa usted con tanta ligereza, no mienta con tanto desparpajo, hombre, apriétese un poco los machos, cuide sus mensajes, diga al menos una verdad una vez al año, que es una costumbre muy saludable, hágalo al menos por el buen nombre de su familia, esas niñas que no van a poder salir a la calle sin que la gente les salude con una gigantesca nariz a lo Pinocho. Pero no se olvide de devolverme primero mis mil euros. Y quédese con todo lo demás.
martes 19 de junio de 2007
NO SIN JUSTICIA SOCIAL
Leo por ahí, en unas pegatinas, de Fe-jons ; ¿te importa España?, y recordando la actual situación en la que viven algunos de nuestros compatriotas y pongo por ejemplo a esos sindicalistas encarcelados en Asturias y que sirvieron de modelos para la película ”los lunes al sol”; por cierto, detenidos el pasado día 16 de esté mes, por luchar defendiendo sus derechos; y por qué no recordar también a los trabajadores de la empresa alemana Bosch, situada en localidad madrileña de Alcalá de Henares y que tras su entrevista en Alemania, con los máximos dirigentes de la misma consiguieron después de horas negociando unas jubilaciones anticipadas y el traslado del resto de trabajadores a su planta de Aranjuez cuando todo parecía perdido demostrando una vez más que la lucha sindical, por el bien de los trabajadores y sus familias también es hacer patria.
Toda esta reflexión viene a cuento de esa pegatina y del grupo falangista que hay detrás, preocupado por lo de siempre: La unidad territorial de España, olvidándose que España la integran todos aquellos que como los casos arriba expuestos necesitan más que nunca que la falange demuestre de verdad su autenticó espíritu social, en este caso sindicalista.
¡PATRIA, PAN Y JUSTICIA!
José Alfonso MNF
miércoles 13 de junio de 2007
Teorizar y poner en práctica: Asociación Cooperativa Onésimo Redondo
“Debemos acorralar con un genuino movimiento revolucionario todas las formas de usura, incluso esa moderna, que consiste en pagar al labrador un mínimo bastante para que no muera y siga trabajando, pero insuficiente para que sostenga los hijos que da a la Patria.”
Este extracto pertenece al artículo “La revolución social” de Onésimo Redondo publicado en el primer número de su publicación “Libertad”, y con un “deber” sintetiza su mensaje de revolución para el trabajador. Un mensaje que se fue fraguando en su fascinación por la labor de los sindicatos alemanes -disciplina y espíritu- durante su estancia en la Escuela Superior de Mannheim -Handels-Hochschule
Al regresar a España, Onésimo se incorpora con ilusión al Sindicato de Cultivadores de Remolacha de Castilla la Vieja, reorganizándolo completamente -imprimiendo su sello de esfuerzo, trabajo y dignidad- e impulsándole hasta convertirlo en uno de los sindicatos más eficientes, justos y potentes de la época. Bajo su dirección los agricultores rompieron el monopolio de la industria azucarera, redimiendo al campo y al campesinado de la oligarquía financiera.
En 1962, 25 años después de su muerte, un grupo de remolacheros castellanos decide emprender un camino conjunto inspirado en las ideas sindicalistas de Onésimo Redondo. Entendiendo que la cooperativa es la estructura más justa para la constitución de empresas de agricultores, constituyen la Asociación Cooperativa Onésimo Redondo (ACOR, ahora “Sociedad Cooperativa General Agropecuaria”
Los primeros años fueron durísimos debido a la paupérrima situación económica de los emprendedores. No contaban con el dinero necesario, ni con los avales bancarios precisos ni los bancos confiaban en su proyecto. Pero la fuerza e inspiración de su idea pudo con las circunstancias adversas -las revoluciones nunca serán para los débiles- y, tras una larga y paciente peregrinación por los pueblos castellanos explicando su proyecto, consiguieron salir adelante, poco a poco y con mucho trabajo.
Hoy, con unos 9.368 socios y unas 480.000 hectáreas de cultivo, es una de las empresas más rentables y solventes de la industria agroalimentaria española. Sus socios, pese al cambio de los tiempos y el devenir de la nueva economíaa, siguen en parte impregnados de ese espíritu de trabajo combativo. Es “un proyecto en el que han tomado parte un elevado número de personas que no trabajan exclusivamente para su bien, sino para lograr un beneficio colectivo que transciende más allá de lo económico”. Prueba de la numantina resistencia trabajadora y solidaria de esta cooperativa fue la decisión mayoritaria de los socios de apostar por seguir produciendo autónomamente en vez de vivir de las cuantiosas ayudas económicas que ofrece la UE. ¡El valor del trabajo frente al del dinero!
Otra economía es posible.
sábado 9 de junio de 2007
Negociar es manipular. A vueltas con ETA
Sin Franco, adalid del nacional catolicismo pancastellanista, los separatismos periféricos con tintes nacionalistas decimonónicos no habrían salido adelante. Cierto es que antes ya existía esa concepción del maltrato de la España castellana hacia los demás pueblos de la hipánica piel de toro, pero fue con él, aun no siendo solo con él, cuando se establecieron las condiciones que sirvieron de lanzadera a tan ingratos movimientos.
Haciendo un breve repaso a la historia de este movimiento, podemos establecer con claridad qué principios le mueven. Como principio fundamental, la independencia de las provincias vascongadas (su Euskal Herria, nada que ver con la Euscalerria carlista de antaño), incluyendo entre ellas las tras ya sabidas -Vizcaya, Guipuzcúa y Álava-, Navarra y tres francesas, Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa. Pero además, la instauración, que no restauración, del eusquera batua, cuyas reglas estableció Sabina Arana en sus dos tratados sobre la gramática y la ortografía del "euskera vizcaíno". Como cuerpo doctrinal, usan el marxismo leninista.
Con curiosa facilidad, por la imposibilidad de que la operación se realizase sin la, como mínimo, aquiescencia de algún servicio secreto, como se ha apuntado en estudios recientes, asesinan al almirante Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973 con un atentado digno de recordar que fue aplaudido por parte de los exiliados. Un año después, realizan su primera matanza en en la cafetería Rolando, con doce muertos y ochenta heridos. De ahí vino la primera escisión, que se dio entre ETA militar, partidarios de la insurrección popular, y ETA político militar, que apuestan por la violencia selectiva.
El 15 de octubre de 1977 se decreta una amnistía que beneficia a los presos etarras encarcelados durante la jefatura de Estado de Franco, con lo que ETA coge fuerza y llega a multiplicar por cinco los asesinatos.
Desde entonces, aunque ya hubo acercamientos antes, como el de Ginegra, empiezan las negociaciones más..."fructíferas". Desde Vitoria a Zúrich, pasando por Vitoria, Francia o Argel. Todos han negociado con ETA su rendición. Todos han intentado que ETA deje las armas. Pero, ¿ha servido de algo? De nada. Los intentos se han centrado siempre en esa estúpida cláusula. El único motivo es que lo que realmente interesa a los gobiernos es colgarse la medalla de la derrota de un grupo terrorista y la estabilidad política, algo que ya demostró Suárez, cuando en febrero de 1977 Portell se reunió con Juan José Etxabe con la única finalidad de asegurar unas elecciones tranquilas.
De lo que no se dan cuenta es de que, si ETA deja de existir, se fundaría otra banda con los mismos fines y los mismos medios. Porque con eso no se consigue nada. Tendrían que empezar por romper con la línea de la monopolización de España por Castilla. El Estado de las Autonomías no asegura nada, pero ha servido para que tomen fuerza.
Fuera de dar cualquier legitimidad a este Gobierno, no digo ya al Sistema en sí, es exigible que la cuestión de los nacionalismos separatistas no se trate con la ligereza de quien trata con una banda de criminales políticos. Todo va mucho más allá, porque es una cuestión cultural. Que empiecen por explicar bien la Historia en los institutos, que sigan por devolver al eusquera su antiguo esplendor, que continuen por establecer la cadena perpétua para delitos contra esa patria, que avancen en la descentralización política del Estado, que demuestren que ser español no es solo ser pancastellanista, que hagan ver que es buen español es también hablar en vascuence, en catalán, en gallego, que enseñen que España sin Vasconia no es nada, que prohíban las manipulaciones de las diferentes lenguas de España,...
Luis P. Erraiz
lunes 14 de mayo de 2007
Valencianisme de saló
El Partit Popular ens ha sorprés amb les últimes declaracions del senyoret Camps quan diu que tot el valencianisme està al seu partit.
Els valencians sempre ho hem tingut dificil per viure la nostra identitat. Per una banda els esquerrans, que han descobert la força dels enfrontaments amb Espanya per traure vots, ens diuen que som catalans. Manipulen la nostra història i neguen que la nostra terra, que abans fou Regne, tinguera cap vinculació amb Espanya. Tot un disbarat.
Per oposició a les tesis separatistes, el PP defensa la Constitució. Aquest engany del que han nascut la majoría dels Estatuts que volen convertir en nació qualsevol terra de la nostra pàtria. No ens sentim gens identificats amb el missatge popular que aposta per un Estat plurinacional com a mesura per fer callar als separatistes.
El Partit Popular es cert que rebutja el catalanisme, pero manipula els sentiments del nostre poble mil·lenari per agafar uns vots més. Els valencians volem ser valencians, i no ens agraden les
manipulacions que es fan desde la dreta i l'esquerra. Nosaltres vivim el valencianisme con una qualitat més. Com un sentiment de pertanyer a un poble amb unes arrels tan profundes com el nostre amor a Espanya. Pensem que la llengua o la cultura no poden ser mai arguments per enfrontar a germans, i això es el que ocorre a la nostra pàtria amb la lluita de centralistes i separatistes.
¿Qué ha fet el PP per la nostra identitat?
¿Donar força a la catalanista Academia Valenciana de la Llengua?
¿Fer un Estatut que només és el desenvolupament d'una constitució que fomenta el separatisme?
El PP no es ningú per parlar de valencianisme, i amb els seus fets els coneixereu. Quan arriba el temps electoral tots seràn els més solidaris, els més obrers, els més valencianistes, els més simpàtics. Pero aneu vigilant perque una vegada fiqueu el paperet a la urna tornaràn a fer el que millor saben: res.
domingo 13 de mayo de 2007
Juntando nuestras voces
Marcos García, MNF
aspiraron a vivir en su
celda. No sé de privilegio
más atractivo que éste de
haber encontrado la vocación
de haberse encontrado uno
mismo” José Antonio Primo de Rivera.
Muchos de los que nos llamamos falangistas, durante un tiempo nos hemos encerrado en nosotros mismos, indiferentes, dormidos en esclavitud. Estábamos muertos en la más absoluta oscuridad con la mirada hacia abajo, a merced de las cuatro pestes del mundo: la envidia, la ingratitud, la soberbia y la avaricia. Séneca decía que a veces por no querer pisotear damos la impresión que se nos puede pisotear a nosotros.
Esta es la hora y el lugar del compromiso. Por tanto, ¿Qué es lo que estamos haciendo en nuestras vidas que nos identifique como falangistas? Hoy en día...¿Qué es lo que diferencia a un falangista del resto de la gente? Para que ser falangista sea un estilo de vida, es necesario llevar a la práctica personal, valores de orden moral.
Y la fe no es verdadera sino en la obediencia. La fe debe ser sencilla, de lo contrario provoca la reflexión y la no obediencia. El motor de nuestra causa debe ser la fe y el compromiso, y éste no puede ser otro que el cambio que estemos dispuestos a dar como individuos y que consiste en hacer valer una serie de valores como son la honestidad y una buena conciencia, a los que llegaríamos a través de la disciplina, porque sin disciplina no hay ideas claras y dominantes.
La disciplina se opone a la negligencia, es la seriedad y el peso de la tarea del hombre. Con disciplina se combate la disgregación, el odio, la separación, el olvido de todo vínculo de hermandad y solidaridad entre los hombres y la violencia.
Al principio cometimos el error de querer un partido único en el conjunto de los partidos. Pero nos dimos cuenta de que lo que necesitábamos no era eso, sino un movimiento con una estrategia definida y con unas jefaturas unificadas, pero con ideas diferenciadas. Esta mezcla de ideas y diferentes idiosincrasias también alberga aspectos positivos. Debemos plantearnos siempre la alianza y nunca la ruptura.
Funcionemos como un mecanismo de relojería, desinteresados, con fe, sacrificio, heroísmo. Enamorados del ideal. No como muchos, enamorados del dinero. Es necesario adoptar una actitud distinta de la mantenida hasta aquí. Debe ser más activa nuestra resistencia al sistema;
no ceder en ningún punto; no abandonar ninguna posición sin las más resueltas y altas protestas, con toda la esencia, en nuestro origen con fuerza y temperamento. Acabemos por hacer en serio lo que hasta ahora no hemos hecho. No más saltos en el vacío. A cumplir con nuestro oficio. En la
única frontera posible, la del control.
Nuestros puestos requieren firmeza, solidez, equilibrio, también una cierta dureza y la capacidad de no conmoverse ante las situaciones difíciles que se nos presente. Puestos en pie los falangistas, como ejemplo de virtudes contrapuesto a un mundo degenerado.
Falange se transforma en paladín de la equidad y la justicia por encontrarnos dentro de un ambiente social que se presta a la traición, al ordeno y mando, al señor de la horca y cuchillo a medida que la posesión de bienes va significando dominio y posición social, y así creceremos hasta ser el dechado del honor.
Venimos a ser toda una concepción militar y religiosa de la vida y la virtud, El falangista nace del sentimiento natural del honor, la generosidad y la nobleza, hechos ejemplificadores para una época de dureza, de crueldad y barbarie. Por eso en esta época áurea de Falange, ser falangista es algo más que un rito, más que una ceremonia. Es como una consagración.
Se diría que para la mentalidad de nuestra época este acto sencillo, y solemne a la vez, imprime carácter. Somos mejores falangistas porque defendemos los derechos de los seres humanos, la dignidad del hombre. Porque vamos a defender a los débiles, a los desheredados, vamos a proteger todo aquello en lo que creemos, nuestra manera de ser.
En falange se nace en la humildad y muchas veces se muere en la persecución, y si bien le llama la atención la nobleza de la moral, sólo la reconoce como modelo.
Cambiemos de puerta para entrar en Falange; no usemos solamente la de nuestra inteligencia; ésta da a un callejón sin salida: nosotros mismos. Entremos por la puerta de la fe. Ésta nos conduce a un verdadero encuentro con el falangismo, lo cual cambiará todo en nuestra vida.
Para producir un fuego se necesita más de un trozo de carbón. También se necesita una chispa y una corriente de aire. Una persona humilde, abierta, involucrada, tal vez tú mismo, que vibra por Falange puede ser la chispa. Y con espíritu y el aliento de Dios, puede soplar esa chispa y
hacer que toda una congregación se inflame. Falange necesita fuego de Dios en sus reuniones, Falange necesita líderes de fuego, profetas de fuego, militantes de fuego, afiliados de fuego. Las llamas del fuego deben ser vistas en nuestro medio. Hoy volvemos a proclamar nuestra necesidad de un despertar.
Falange necesita ir escaleras arriba hacia la libertad y el ejercicio de la autoridad. Seremos conscientes que la victoria no será debido al coraje de nuestro ímpetu guerrero, sino a don de Dios. Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios.






